TELESCOPIOS
Send As SMS

TELESCOPIOS

Cuentos para Niños Creados por Anitza Castelletto Kirby e Ilustrados por Marco Antonio Sepúlveda desde Viña del Mar. Chile.




A Cora no le gustan las matemáticas



Ilustración de Marco Antonio Sepúlveda


Cora no tiene ganas de ir a la escuela pues hay clases de Matemáticas una asignatura que a ella no le agrada. Pero al igual que todos los días se levanta con tiempo suficiente para lavarse y desayunar. Está lavándose los dientes frente al espejo cuando nota que bajo su espesa melena castaña crece una línea de largos pelos oscuros, estos vellos nacen en el borde de las orejas.

- ¡ Abuelita, abuelita ¡ - grita

Al momento Clorinda se encuentra a su lado frente al espejo.

- Mira, mira mis orejas – dijo - me estoy convirtiendo en burra – dijo asustada – debe ser porque no me gusta la matemática.

- Mi niña no veo nada raro en tus orejitas.

Cora la mira sin comprender como no ve los enormes pelos que crecen en sus orejas “la abuelita está muy viejita - piensa- no se da cuenta de lo que me pasa”.

- Hoy no iré a la escuela. No puedo ir así.

Poniéndole la mano en la frente Clorinda le dijo:

- Si estás afiebrada. Vuelve acostarte. Te prepararé un tazón de caldo de pulpo.

Acostada en su cama Cora no logra descansar. Siente que cada minuto que pasa sus orejas crecen y ya no puede voltear la cabeza. Casi sin darse cuenta se baja de la cama a verse en el espejo; sus orejas aletean, primero suavemente luego cada vez más y más ligero.

Las orejas guían a Cora por los aires, el viento tibio azota su cara, pues el día se presenta caluroso.

-¡ Arre burrita “Cora la Voladora” ¡– Señoras y señores, ella es la novedad del circo “ La Armónica “ – anuncia por el altavoz “ Colorito “ el payaso ante los aplausos, gritos y silbidos del público la “ Burrita Voladora “, se sube al taburete y levanta una pata, luego la otra, imitando una bailarina bajo la mirada amenazante del domador que cada cierto tiempo hace restallar su látigo en el piso

No quiero ser una payasita de circo, quiero ser Cora ir a la escuela aunque tenga que estudiar Matemáticas. Quiero ver a mi abuelita “- piensa asustada- la burrita.

Quiere hablar, ninguna palabra sale de su boca solamente gruñidos.

Por la noche acostada en el pajar de su jaula escucha sollozos en la de los elefantes.” Debe ser Dumbo “ – no le gusta estar aquí- reflexiona.

- ¡Dumbo, Dumbo ¡ - llama

- Ah ¿ Eres tu Cora? . Quiero irme a mi casa - solloza – A ti se te ocurrirá alguna idea de como escapar ya que antes fuiste humana; ustedes los humanos son más inteligentes que nosotros.

- Si eso me enseñaron en la escuela. Tengo que pensar como si fuera humana.

Cierra los ojos y se cubre la cabeza con las patas para pensar.

Al poco rato grita:

- ¡ Dumbo prepárate para viajar ¡ -

Cora ocupando las pezuñas como manos gira el picaporte de la puerta de la jaula que se encuentra sin candado, de la misma manera abre la puerta de la celda de su amigo.

Es más de media noche el cielo luce como un mantel plagado de estrellas luminosas y una gigantesca luna alumbraba la ciudad. Montando a Dumbo como si fuera un caballo Cora la “ Burrita Voladora “vuela hacia su casa y el elefante volador emprende el vuelo hacia la selva africana.

- Despierta Cora es hora de ir a la escuela - dijo Clorinda.

La niña abriendo los ojos mira alrededor confundida.

- ¿Abuelita qué hora es? – y palpándose las orejas – ¿no tienen pelos verdad?

-¡ Pero qué ocurrencia la tuya esa! – dijo Clorinda moviendo la cabeza.

- Soñé que me convertía en burra y me llevaban al circo de Dumbo donde tenía que bailar porque si no me daban de latigazos.

- Eres floja para estudiar Matemáticas. Recordaste el cuento que te conté de cuando era niña y los niños que se sacaban mala nota la profesora los colocaba en una fila con un sombrero de papel y orejas de burro, los demás niños se burlaban de ellos.

- Abuelita – dijo Cora palpándose la espalda – me está creciendo el rabo de una

burra

- Si – dijo su abuela palpándole el pequeño rabo – en verdad te está creciendo la cola que tienen las burras.



Anitza Castelletto Kirby




Cora Conoce a Pinocho


Ilustración de Marco Antonio Sepúlveda




Cora es una niña muy inquieta, siempre quiere aprender cosas nuevas.

Pinta un paisaje marino con varios delfines haciendo cabriolas mientras un barco navega hacia el horizonte.

Repasa con pintura azul las aletas del delfín más pequeño cuando observa que el animalito agita la cola entre la espuma y sus ojitos oscuros parpadean como saludándola.

Los rayos del sol acarician su cara y su cabello; cabalga en medio del océano como si el delfín fuera un caballo. Los delfines acompañan un barco durante largos trayectos, y Cora muy asustada ve que sus tripulantes quieren atrapar la ballena que retoza unos metros más allá, carga en su lomo un pequeño y extraño ser.

Realizando toda clase de acrobacias logran acercarse y avisarle del peligro en que se encuentra, ella les da las gracias pero el extraño ser la ha puesto sobre aviso y pesadamente emprende la retirada hacia un lugar más seguro.

- ¡ Pinocho, Pinocho! – grita Cora. Nunca se hubiera imaginado que algún día de verdad lo vería.

Un Pinocho flaco, mojado y asustado mira con curiosidad a la niña que de un salto se sienta a su lado en el lomo de la paciente ballena

- ¿ Pinocho como llegaste hasta aquí, dónde está tu papá, te gustaría ser un niño de verdad como yo?

Cora le hace tres preguntas al mismo tiempo, pero Pinocho sólo se interesa en una y la contesta con otra pregunta:

- ¿ Acaso no soy un niño de verdad?

- No – responde Cora – palpándole las mejillas – eres de madera.

- ¡ Ah- exclama Pinocho enojado.- Me gustaría ser un chico de verdad, para que los otros niños en la escuela no se rían de mí y que no se me alargue la nariz cuando diga mentirillas.

- ¿ Mentirillas? – pregunta Cora no entendiendo que significa la palabra.

- Las mentirillas son las mentiras chicas. – dice Pinocho.

- ¡ Ah ya entiendo! – son lo que dicen los adultos, la mentira inocente...

- ¿Y qué significa inocente?

- No sé – responde la niña encogiéndose de hombros.

- Tengo frío quiero irme a mi casa, quiero ver a mi papá.- dice el muñeco tiritando.

- Yo quiero ver a mi abuela. En el libro de cuentos dice que tu desobedeciste a tu papá y te fuiste a La Isla del Placer, jugaban y comían golosinas todo el día, pasaron muchas cosas y te tragó una ballena, para que seas un niño de verdad tienes que cambiar Pinocho.

- ¿Y tu niña sabihonda – pregunta Pinocho picado - sabe tu abuela que ibas a viajar en delfín?

Cora niega con la cabeza preocupada, y el muñeco agrega:

- Tu debieras convertirte en una muñeca de madera de esas que venden en la feria porque dices mentirillas.

- No, no me gustaría – murmura la niña en voz baja.

Se quedaron en silencio tiritando de frío la ballena sacude su cola y en cada sacudida los niños saltan casi cayendo al agua.

Poco a poco el sol desaparece en el horizonte.

- “ Pronto oscurecerá “ – piensa la niña asustada mirando el cielo - donde se apiñan nubes rosadas azulinas, lilas y blancas, en una de ellas la más vaporosa y alba una hermosa dama envuelta en una luz tornasolada desciende lentamente en sus manos lleva una varita brillante.

- ¡ El hada Azul ¡ - exclaman al unísono

- ¡ Karashidromutilcolina ¡- que Pinocho despierte en su cama siendo un niño de verdad

- ¡ karashidromutilcolina ¡ - exclama nuevamente el hada Azul – que Cora vuelva a terminar de pintar el cuadro a su casa

- Cora te gustaría que esta noche antes de dormirte releyéramos “ Las aventuras de Pinocho “ – pregunta Clorinda

- Sí abuelita

Ya en la cama la abuela toma el libro:

- ¿Cora que pasó con la lámina en que aparece Pinocho cabalgando en el lomo de la ballena y el hada Azul con la varita suspendida sobre su cabeza?

Cora no sabe que contestar efectivamente la lámina ha sido arrancada del libro.

Al salir la abuela de la habitación siente que alguien tira de la colcha de la cama, era Pinocho convertido en un niño de verdad:

- ¿Cora vamos a columpiarnos bajo la luz de la luna?

- Claro Pinocho.

Y salen volando por la ventana.


Anitza Castelletto Kirby




Abuela Clorinda busca profesora para su nieta


Ilustración de Marco Antonio Sepúlveda



Clorinda se encuentra preocupada porque su nieta de siete años, aún no lee ni escribe. Ella no puede enseñarle porque está casi ciega.

Calándose el sombrero con hipo camina hacia el claro del bosque y se sienta bajo un nogal a aplaudir. Al décimo aplauso aparecen: Blanca Nieves, Cenicienta, Bella Durmiente, Caperucita Roja y Alicia.

- Hip, hip, hip - hipa el sombrero con hipo, tan contento como ella por la llegada de las amigas.

La abuela dice:

- Todas pueden ser buenas profesoras para mi nieta pero, necesito solo una.

- Cenicienta - dijo – dulcemente:

- Además de leer aprenderá a cocinar.

- Además de leer entonaremos canciones mineras.- dijo - Blanca Nieves.

- Además de leer conversaremos con los pájaros.- dijo - la Bella Durmiente.

- Son ustedes muy amables, pero solo una será la profesora de mi nieta.

- Nosotras no hemos dicho lo que queremos enseñar a Cora – dijeron al unísono Alicia y Caperucita.

- ¡Y que le enseñarían ustedes si son poco más grandes que ella¡ - exclama la abuela, Cora que viene volando en la escoba de Clorinda oye lo último que dijo la anciana:

- Quiero que la Caperuza y Alicia sean mis profesoras abuelita. Caperucita me enseñará a huir del lobo y Alicia los juegos del País de las Maravillas.

Ante la ocurrencia de la niña la abuela vuelve a aplaudir, su sombrero a hipar más fuerte y Blanca Nieves, Cenicienta y Bella Durmiente tomándose de las manos hacen una ronda alrededor de las niñas, mientras el lobo escondido detrás de un arbusto las mira con la lengua fuera.


Anitza Castelletto Kirby







Web TELESCOPIOS

Yo

Entradas Previas

Archivos

Enlaces


ATOM 0.3

Powered by Blogger

make money online blogger templates



TELESCOPIOS is powered by Blogspot and Gecko & Fly.
No part of the content or the blog may be reproduced without prior written permission.
Learn all about Blogging for Money at Gecko&Fly